lunes, 9 de marzo de 2026

Atorrante Torrente


 

Cuando en 1998 se estrenó Torrente, el brazo tonto de la ley, el personaje parecía sacado de una realidad alternativa. De aquella no se conocía nada tan carpetovetónicamente casposo, mugriento y facha. A día de hoy, la realidad ha superado la ficción. Los hijos de Jose Luís Torrente campan a sus anchas. Lo que fuera una parodia del macho español de pelo en pecho y mear en pared, que se viste por los pies, se cambia de gayumbos los años impares y usa la cabeza solo para embestir, se ha convertido en toda una referencia para la ultraderecha.

Pronto se estrenará Torrente, presidente, última vuelta de tuerca al personaje. En la sexta entrega se embarcará en el proyecto más ambicioso de su carrera, ponerse ciego a sol y sombras en el palacio de la Moncloa. Ante tan chusca premisa argumental, la consultora GAD3 ha montado una encuesta preguntándole al personal qué le parecería si Torrente se presentara a las elecciones. Los encuestados se tomaron el estudio demoscópico con la misma seriedad que si les preguntaran por sus preferencias a la hora de usar papel higiénico. Solo así se entiende que casi el veinte por ciento dijera que le votaría. Tras Sánchez y Feijoo, es el tercer líder mejor valorado, delante del caudillo Abascal. Normal, prefieren el original a la copia.

Las dotes de trilero marrullero son muy útiles para gobernar el país, pero a Torrente le falta mano izquierda y le sobra derecha. El puesto le viene grande, pero puede hacer grandes servicios a la patria desde segunda línea. Por ejemplo, ponerse de novio de Ayuso, dando sus buenos pelotazos sanitarios a base de manipular kits de heces o esputos, además de hacer giras por las residencias de ancianos para meterlos en vereda y ataúd.  Podía redactar los discursos de Feijoo, que sabrá tratar con narcotraficantes, pero no conecta con el común de la gente. Otro puesto en el que Torrente brillaría con luz propia sería de asistente de Frigodedo, perdón, Figaredo, petulante portavoz de Vox. Podría sujetársela mientras mea, que polla española no mea sola, y de paso hacerse unas pajillas.

Torrente tiene muchas posibilidades en la política actual sin quemarse en primera línea. Ojalá se le  aparezca El Fari y le  convenza de que en este trance tan importante para la nación su puesto es el de influencer-propagandista-acosador-pseudoperiodista y apatrullar la ciudad amargando la vida a la turba zurda que ensucia las calles de nuestra patria. Dios los pille confesados.

 

lunes, 23 de febrero de 2026

Si éste sale me retiro


 

La cultura popular nos tiene acostumbrados a que la gente que se dedica al narcotráfico sean jóvenes echados p´alante, dinámicos emprendedores con su toque rufianesco. La realidad nos dice que tan suculento negocio atrae a gente de lo más variado, alejados de los modelos preestablecidos. Hace poco en el puerto de Palma han trincado a un tipo que intentaba pasar en su coche cuarenta y cuatro kilos de coca. Lo llamativo del suceso es la edad del supuesto traficante, que cuenta ya con setenta y cuatro primaveras, en el otoño de su vida.

No sabemos qué decidió al joven a dedicarse al comercio mayorista de estupefacientes. Sospechamos que no disponía de una pensión holgada. En este momento las huestes neoliberales insisten en la falta de sostenibilidad del sistema de pensiones. Consideran que si les diéramos nuestros ahorros a entidades privadas se harían mucho más sostenibles, sobre todo para sus intereses. También hay mucho influencier empadronado en Andorra y con títulos en economía salidos de huevos Kinder que claman por tierra mar y aire contra los viejos insolidarios que cobran sus pensiones como si no hubiera un mañana. Todo este bombardeo mediático quizás animó al septuagenario a dar un buen golpe y prescindir del perverso sistema de pensiones que asfixia nuestra sociedad.

Podía haber elegido procedimientos menos arriesgados, como los minojobs de los abuelos alemanes. Ya saben, se buscan un curro de media jornada despiojando caniches o remendando condones para redondear la pensión de hambre que reciben. Nuestro hombre era amigo del riesgo, si le llega a salir bien hubiera solucionado el futuro que le queda. Aunque a partir de ahora vivirá a pensión completa a cargo del estado, que tampoco es mal apaño. Solo esperamos que no tenga que cumplir condena en una residencia de ancianos de la comunidad de Madrid, porque poco duraría.

 

 

 

lunes, 9 de febrero de 2026

Armado y peligroso


 

Ya sabemos que follar solo a lo misionero aburre. En el intento de echarle al sexo perejil podríamos llenar una enciclopedia de muchos volúmenes. Cada cual tiene su fantasía, y muchos una amplia panoplia. Desde los que les pone hacerlo en ascensores, probadores o churrerías, hasta los que les va vestirse de lagarterana u hombre rana, hay gente para todo. Y quedan los que no entran en ninguna categoría, al menos inventada todavía, como el caso que hoy nos ocupa.

A finales de enero un joven se presentó en un hospital de Toulouse quejándose de un fuerte dolor de espalda. Tras la exploración pertinente, el equipo médico descubrió que las molestias provenían de un obús de 17 centímetros que el tipo tenía alojado en el recto. El proyectil era una auténtica pieza de museo, un obús alemán de la primera guerra mundial. Cómo acabó la bala en el culo de este inquieto joven es un dato que todavía se desconoce. El caso es que la operación de extracción, además del equipo de anestesia, de cirugía y enfermería, contó con la intervención especial del cuerpo de bomberos y de los artificieros de la policía, por si al obús le daba por explotar en el momento más inoportuno. Afortunadamente, el joven salvó el culo, pero le caerá un buen paquete por andar jugando con munición de guerra.

No se sabe qué animó al fogoso francés a meterse un obús como si fuera un supositorio. Por especular, parece que le ponen cachondo las hazañas bélicas. Quizás quería revivir en carne propia la guerra de las trincheras, quizás quería sentir la carnicería de Verdún. Puede ser un extraño caso de amour fou. Le recomendamos que en próximos experimentos utilice objetos con menos tendencia a explotar, tal que plátanos o pepinos. Y que no excluya la posibilidad de buscar algo de calor humano.